El bien de Audiógenes es un trastorno del comportamiento que normalmente afecta a músicos de edad avanzada que ensayan solos. Quien lo sufre no puede evitar episodios ocasionales de aislamiento voluntario en espacios reducidos, en los que suelen acumular grandes cantidades de instrumentos y proyectos sonoros.
Este es un magnífico tema de Diego Eficacio arreglado a lo balkánico. La versión original tiene letra, y buena, pero a mí me sale mejor desafinando a lo bielorruso.
Emepetrescu con la percusión de Lacabradedurruti y señores… la trompeta de Gutiérrez. De lujo.
Havalina ofreció un gran espectáculo en La Tetería el pasado 8 de septiembre y Audiógenes fue testigo de ello. Havalina logró que saltaran chispas con momentos muy brillantes. Uno de ellos es sin duda el tema de The Cure"A Forest", con el que consiguieron dejar impresionado a un público más que entregado. Por ahí anda colgado en el faisbuk, gracias al señor García.
Al final del mismo tuvieron la amabilidad de firmarnos el póster del concierto (.....ta guapo eh?), y bueno.... yo destacaría TODO, pero me quedo con su afabilidad y con la actuación de Jaime (no debe ser fácil sustituir a Ignacio...).
A principios de los 80 La Línea aún tenía calles a oscuras. El trayecto de San Felipe a la Fuente era uno de esos tramos donde no existían bombillas en las farolas.
Los fines de semana era un recorrido normal para nosotros, pues eran de "mano-mano" en los futbolines de "Las Vegas", en la calle Carboneros. Esos paseos eran oscuros y fríos... monótonos después de la competición de muñecas.
Un día, al llegar a la acera de la Fuente y dejar atrás la oscuridad, nos sorprendieron los sonidos rockeros que llegaban del centro de la plazoleta de una fuente apagada. Enchufados a una farola andaban dándole a las guitarras y batería cuatro tipos rodeados por unas veinte personas. Para unos críos de trece años de hace ya unos treinta y en este pueblo era algo realmente extraordinario ver como unos tíos hacían "eso" en medio de la calle. Los temas iban pasando desde versiones y temas propios, todos en castellano y todos tocados por nuestro peculiar habla linense.
Aquél día no nos importó la vuelta a oscuras. El "Rock" nos dio luz y ganas de imitar a aquella banda. Comprendimos que ese tipo de música tenía que ser comunicado, pero sobre todo que se podía tocar en la calle.
Este es el fiero bicho que en ocasiones mordisquea los códigos de este blog, como bien nos recuerda de vez en cuando Emepetrescu. Para conocerlo mejor (al bicho, no a Emepetrescu) podéis pinchar en la foto.
Conviene añadir algo sobre la imagen: aquí tenéis información sobre su autor y aquí sobre la licencia de uso.
He abierto este nuevo hilo pa acabar con un misterio, que me tortura y angustia:
Nada más nacer Audiógenes, yo, con motivo de una convención de trabajo, viajé a Málaga. Aproveché pa encontrarme con Isra y asi recoger el bajo de Diego (que lo tenía en casa). Cuando llegué, Isra me esperaba en la calle. Ya en una terracita tomando un cafelito, me explicó que había ido a la perrera aquella misma mañana a recoger un perrito, y que lo habia dejado en casa. Hablamos de Hace Años, de Currock Jimenez, en fin, del proyecto. Al despedirme le dije que me enviara alguna foto de su nuevo perrito.
Esa foto nunca llegó.
Estaréis pensando...este Santi esta chalao pero....pensadlo, esa misma tarde podía haber venido con su perrito a entregarme el bajo, y así evitar que el animalito se quedara solo y asustado en su nueva casa. Pero acudió solo a la cita ¿Por qué?
Cuando hemos chateado desde el local con la webcam, él nunca nos ha enseñado el perrito, es más, ni siquiera hemos escuchado un ladrido, un gemido, nada....por qué?
Si os fijáis en el video de Hace Años donde Isra sale bailando durante un buen rato, no aparece ningun perro rondando el salón, además, no parece recoger muchos pelos con la escoba......por qué?
Cuando hablo por telefono con él siempre acaba diciendo....."Uy! te dejo que el perrito quiere salir, no me deja en paz"....sin embargo no se oye ningun perro ladrar. ¿Qué perro cuando le dices que lo vas a sacar no ladra sin parar del nerviosismo? eh? por qué no ladra? por qué?
Nadie ha visto el rostro de esa criatura. Si es verdad que lo tiene, lo tiene recluido como al feo de Los Goonies que gritaba "Chocolateeee!!!", Cuando pienso en el perrito de Isra siempre lo veo de espaldas, o saliendo por otra puerta de la habitacion cuando yo entro en ella.
Yo creo firmemente que EL PERRITO DE ISRA NO EXISTE.(...ya lo he dicho!)
De lo contrario exijo que sea la imagen asociada al tema Hendrix Vive (Brada) en la publicacion del tema en el blog.
He dicho.
Tras esta inquietante afirmación hubo una oleada de comentarios:
- Emepetrescu: Isra no tiene perro… Isra no tiene perro… - Hermengaudio: El mejor amigo del hombre, el perro imaginario. No suelta pelos, ni ladra ni hay que sacarlo a pasear ni se come los muebles cuando chiquitín ni hay que ponerle nombre, pero hace compañía. - Isra: si es de verdad joe... se mea y se caga... me muerde las Converse, y ahora mismo me está chupando el deo gordo del pie... a mi me relaja... la verdad... - Fofe: ¿Y te chupa el dedo gordo? Entonces está claro: perro hay, pero los dias citados por Santi en su exposición estaba en la Cabalgata del dia del "ORGULLO". - Isra: Dejad de meterse con mi perro que os tiro de los pies cuando os quedeis dormidos... esta noche empiezo... no os voy a dejar dormir... Mamones...
Y así hasta el infinito...
Esta canción narra tan triste historia de desconfianza y saña. Hemos cambiado los nombres para salvaguardar la identidad de Isra.
Lacabradedurruti a la batería y Emepetrescu (con sus chicas alrededor) para todo lo demás.
Gabriela Ortega fue una artista integral. Llevaba el arte en las venas (en su familia abundaban las figuras punteras de los mundos del flamenco y del toreo de hace un siglo) y fundió como nadie el flamenco con la poesía, pareja que desde entonces sigue llevándose muy bien.
Hoy nos visita con un recitado que nos recuerda que en algunos sitios todo sigue igual por mucho que pase el tiempo, ¿verdad, Jirulo?. Espero que mis compañeros de Audiógenes(y sobre todo los descendientes de Gabriela Ortega) sepan disculparme por traerla hoy hasta este rincón tan poco flamenco.
Gracias al buen hacer del amigo Emepetrescu hemos sabido que el autor (para los que no tengan el oído hecho al andalú, aquí está la letra) es el insigne poeta malagueño José Carlos de Luna (1890-1965), famoso por ser también el autor de El Piyayo.